Trasladate a un nuevo mundo

Trasladate a un nuevo mundo

HISTORICIDAD COMO LECTOR

   A lo largo de mi formación escolar me he encontrado con un sin fin de profesores que de alguna manera, intentan fomentar en sus grupos la lectura, sea por requisito de cumplir un aspecto que el programa les pide, o por la buena intención de formar grandes lectores.
  Algunas de las estrategias empleadas, si bien no eran eficientes en el grupo, pues no generaban en más de uno esa intriga de leer (me incluyo en ellos), al menos conseguían que no solo el profesor sino todos los actores educativos, se fijaran como meta formar alumnos lectores.
En la primaria en la que asistí la lectura era un aspecto importante para las evaluaciones, pues si no leías al menos un libro del rincón tu promedio descendía, por lo que veíamos la lectura como una imposición que podíamos negociar. Las estrategias tenían que cambiar, y lo hicieron, ahora en lugar de leer un libro cada dos meses, asistían a la institución cuenta cuentos, que conseguían que de manera inconsciente nosotros decidiéramos leer el libro que nos había contado, pues no nos contaban el final, y era tanta la emoción y curiosidad que generaban que pedíamos leer el cuento y saber como concluía. 
Pero en la secundaria la historia no fue tan bonita, pues los exámenes de los libros que teníamos que leer no se hicieron esperar, y como era de suponer, la lectura volvió a ser  el castigo para los adolescentes. 
 En mi caso la historia de rivalidad con los libros cambio cuando llevaron a cabo dentro de la escuela un concurso de fluidez y compresión lectora (consistía en que la profesora encargada de español de entre todos los alumnos del grupo elegía a los 3 que mejor leyeran en voz alta, estos concursaban con los 3 de todos los grados y grupos, y se seguían eligiendo a los lectores sobresalientes, así hasta conseguir al que hiciera una mejor lectura en voz alta de la institución), y que después de gran dedicación y esfuerzo conseguí ganar. Pero la mejor recompensa no fue ganar el concurso, si no más bien lo fue que encontré en cada libro que leía un nuevo mundo, un lugar en el que podía refugiarme sin tener que ser molestada por nadie. 
La lista de libros en mi repertorio creció, aunque en un principio no sabía que era lo que más me gustaba leer, profesores y familiares me recomendaban algunos títulos que consideraban "buenos", pero en lo personal, podía terminar de leerlos y no sentir que dejó huella en mi, no tenía deseo de volver a revivir esa historia. 
Probé encontrar mi afición en la literatura fantástica, debido a que siempre me ha gustado Harry Potter, empecé leyendo esos libros, y definitivamente, ese era mi estilo de lectura. Continué leyendo sagas parecidas a ésta, pero no me cerré a otro tipo de escritos, permitiéndome conocer distintos estilos de literatura, otros escritores y diferentes y nuevas historias.  


  

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